Albergue La Incera

Desde el blog

Como enamorarse del Alto Asón

Desde bien pequeñitos mis padres nos enseñaron el valor de viajar, pensaban que esto iba a ser una parte importante de nuestra educación, siempre nos decían que las cosas se aprenden mejor viéndolas en vivo, tocándolas, escuchándolas, sintiendolas… Disfruté de esos viajes, a veces de un día, salíamos a pasear a algún lugar de nuestra hermosa Cantabria, pero también largas aventuras en verano, cogíamos el coche, la tienda de campaña y recorríamos Europa con poquito dinero y mucha ilusión.

Y a fe que mis padres consiguieron lo que querían, llenaron mi mochila de recuerdos y lugares, tantos que no voy a hablaros de cada uno, y me trasmitieron esas ganas coger la mochila y aprender viajando. Es curioso, pero ahora mientras escribo encuentro sentido a cuando tome la decisión de estudiar geografía.

Pero dejémonos de historias y os voy a contar lo que pretendía cuando comencé a escribir esta entrada al blog. Hace unos cuatro años, mientras trabajaba y por casualidad, descubrí un lugar que me dejó prendado.

El trabajo me obligaba a ir a entregar unos paquetes al colegio Jerónimo Pérez Sáinz de la Maza, en Soba, me tocaba hacer una ruta larga de reparto y este era el último colegio al que debía de ir, la verdad es que pensé que sería un “largo” día de trabajo. Desde Ramales de la Victoria cogí la carretera hacia el valle de Soba, y conforme subía hacia La Gándara, donde estaba el colegio, empecé a sorprenderme con lo que estaba viendo: vastas praderías, bosques y todo ello dominado por agrestes montañas. Así que tras pasar por la cascada del río Gándara,y el robledal que está antes del colegio, llegué a entregar el paquete, alucinado con lo que había visto… algo tan cercano a mi casa, y aun no lo conocía.

Pero fue solo unos minutos después cuando acabé de enamorarme de esta magnífica zona. Decidí volver a Santander por otro camino, pasaría por Arredondo, subiría el puerto de Alisas, pasaría por La Cavada, Solares y llegaría a casa. Así que comencé el camino y a los pocos minutos tuve que parar el coche, estaba viendo un magnifico valle glaciar (Bustalveinte) y el nacimiento del Asón en una increíble cascada que surgía de la tierra. En ese momento supe que iba a volver, que necesitaba conocer esos bosques y esas montañas, que estaban tan cerca y nunca había reparado en ellas.

Y volví cada fin de semana que pude, y descubriendo sus caminos, disfrutando de ese riquísimo Parque Natural de Collados del Asón, del glaciar de Bustalveinte, de espectacular circo glaciar de Hondojón; disfrutando del modelado kárstico, como en Canalhonda, con un paisaje de fantasía; descubriendo el inmenso mundo subterráneo en Coventosa, y de tantos otros lugares… que aun hoy creo que me queda mucho por descubrir.

Casualmente mi situación laboral era un poco complicada, y junto con los que ahora son mis socios, estábamos planteándonos embarcarnos en algún negocio, crear algo por nosotros mismos de lo que nos pudiésemos sentir orgullosos. Una de nuestras ideas era poner en marcha un camping o un albergue en una zona rural de Cantabria.

En uno de nuestros paseos por el valle descubrimos en San Martin de Soba una preciosa casa indiana en venta. Como imagináis, aquí comienza la historia de nuestro Albergue, historia de la que queremos que forméis parte visitándonos y acercándoos al hermoso Valle de Soba del que nosotros estamos enamorados.

4 comentarios

  1. Susana Merino - 4 mayo, 2016 11:57

    Queridos amigos:
    Os deseo mucha suerte en esta aventura. Desde luego, como dices, estáis en un lugar privilegiado del que también estoy enamorada. Sobre todo desde que hice por primera vez la ruta de la cascada del Asón y aparecimos al pie del salto de agua, rodeados de preciosas y viejas hayas.
    Más tarde he repetido esa ruta en las distintas estaciones del año y siempre es impresionante. También hemos hecho otras, pero siempre nos quedan más, así que espero aterrizar pronto en vuestro albergue.
    Un saludo.

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  2. admin - 4 mayo, 2016 13:19

    Muchas gracias por el comentario. Te esperamos con los brazos abiertos. Un saludo

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  3. carlos - 18 mayo, 2016 20:53

    hola soy carlos del colegio altamira

    🙂

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  4. Olga - 10 agosto, 2016 22:19

    Un gran descubrimiento,unos paisajes preciosos, un albergue con mucho encanto.Para repetir en cualquier época del año

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