Albergue La Incera

Desde el blog

Los secretos de la noche

Poco a poco la noche fue cayendo sobre el valle, y una ligera niebla fue invadiéndolo discretamente, sin hacer ruido, sigilosa. Sin tenerlo previsto, se había creado una atmósfera ideal para que nuestros visitantes de esta semana, los alumnos de 5º de Primaria del Colegio Buenaventura González, disfrutasen de una pequeña aventura nocturna.

La tarde ya había tenido su ajetreo con la llegada de los chicos al albergue, a pesar de lo cual, sus energías permanecían intactas. Lo último que querían era dormir. Con todo dispuesto, los equipos preparados, linternas y brújulas en mano, comenzaba la búsqueda. No importaba ni la oscuridad, ni el silencio absoluto que a esas horas abraza Soba…

– ¿Cuál es el primer rumbo?
– Debemos ir al sur, por aquí, ¡estoy seguro!

El juego había comenzado y los equipos recorrían las calles del pueblo, algunos con más prisa que otros, y otros más despistados de la cuenta. Allí donde las luces del alumbrado público no llegaban a iluminar, se distinguían pequeños grupos de luces que caminaban valientes a adentrarse en lo más profundo de la noche.

El juego avanzaba y los chicos y chicas del Buenaventura completaban su particular caza del tesoro. Entre despistes, carreras y alguna que otra sorpresa todos los equipos superaron el reto nocturno. La noche no pudo con ellos. Y aunque la noche fue de lo más entretenida, el siguiente día no iba a ser menos.

Disfrutamos de una pequeña ruta por el nacimiento del río Gándara, sus alrededores y por su puesto su impresionante mirador, conociendo sus bosques, el río, la fauna… Tras reponer fuerzas en el albergue, los chicos se despidieron de La Incera, pero no acabaron sus actividades, ya que aún les quedaba una siempre interesante visita a una de esas joyas que tenemos tan cerca, la cueva de Cullalvera, en Ramales de La Victoria.

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Una nueva experiencia para algunos, que por primera vez accedían a un lugar como este. Una cavidad de cerca de treinta metros de altura, labrada en las entrañas del monte Pando durante millones de años por el agua y que deja a la luz un magnífico ejemplo de proceso kárstico y formaciones geológicas, que invitan a dejar volar la imaginación descubriendo las formas que la roca deja ver.

Aunque esta vez se trató de una estancia breve, esperamos que los alumnos del Colegio Buenaventura González de Bezana hayan disfrutado estos dos días y que muy pronto vuelvan a visitarnos

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1 comentario

  1. Teresa Martinez - 9 junio, 2016 11:21

    En nombre del colegio os doy las gracias por el buen trabajo y la ilusión que le ponéis. Los niños han venido encantados. espero que el próximo curso repitamos!
    Un saludo
    Teresa Martínez, Jefa de Estudios

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